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9 de febrero de 2010

André Adolphe Eugene Disderi











André Adolphe Eugene Disderi




André Adolphe Eugene Disderi





Prince Lobkowitz, 1858





The Juggler 1860





Michaux on His Bicycle 1867





Barricades in front of the Madeleine & The Demolished Vendome Column, 1871




Communards  1871




André Adolphe Eugene Disderi
1819 - 1889

Fotografo retratista, paisaje, desnudo y reportaje que se hizo millonario al patentar  en 1954 un modo de fotografia insolito en los tiempos de el daguerrotipo consistente en una placa en la que podia realizar hasta 12 fotografias bajo el nombre de "Carta de visia". Su popularidad lo llevo desde su estudio parisino a crear sucursales en Niza, Londres y Paris, con estudios de dos plantas en la que la primera planta se situaba el comercio y en la superior el estudio de fotografia.
Tambien se lo conoce por sus reportajes sobre el levantamiento proletario de Paris en 1871.
Su patente fue la ruina de otros fotografos, pero tambien la salvacion al ser un metodo mas barato de fotografia al publico y André Adolphe Eugene Disderi derrochaba su fortuna tal como la amasaba, terminando como fotografo ambulante y muriendo sordo y casi ciego en un sanatorio publico de Niza




André Adolphe Eugène Disdéri

1819 - 1889


Photographe portrait, paysage, nu et du reportage qui est devenu millionnaire en brevets en 1954, un mode inhabituel de la photographie dans les jours suivant le daguerréotype composé d'une plaque qui pourraient transporter jusqu'à 12 photos sous le nom de "Charte pour la Visio. Sa popularité lui a pris de son studio à Paris pour créer des succursales à Nice, Londres et Paris, avec des études de deux usines où la première usine était située sur le commerce du haut et des études de photographie.
Il est également connu pour ses reportages sur le soulèvement prolétarien à Paris en 1871.
Son brevet a été la ruine des autres photographes, mais aussi le salut comme une méthode bon marché de la photographie pour le public et André Adolphe Eugène Disdéri dilapidé sa fortune comme le pétrissage, de se retrouver en tant que photographe de rue et de mourir sourd et presque aveugle dans un hôpital public beau

Traduction française par Google Translator








26 de enero de 2010

Nicolas Spinosa













Nicolas Spinosa












Nicolás spinosa


Buenos aires; 13 de febrero de 1974

Se dedica a la actividad plástica desde muy joven. En 1992 comienza sus estudios de Grado en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires Prilidiano Pueyrredón, obteniendo la Licenciatura en Pintura en 1996. Entre 1998-2000 realiza cursos de Doctorado en la Universidad de Barcelona. Además de su formación académica complementó su carrera realizando estudios de fotografía, estética, filosofía, humanidades y cultura visual. Actualmente vive en Barcelona.





Tejidos 2008-2009











"Las tres Moiras, Átropo, Cloto y Láquesis, regulaban la duración de la vida desde el nacimiento hasta la muerte, con ayuda de un hilo que la primera hilaba, la segunda enrollaba y la tercera cortaba cuando la correspondiente existencia llegaba a su término. Estas tres hilanderas son hijas de Zeus y de Temis, y hermanas de las Horas."













































Tejidos Texto

"Veo a Niko (es invierno). Me cuenta que volvió de Berlín con ropa blanca, camisetas estilo imperio. Luego, las mandó a Buenos Aires para que su madre las cosiera encima de una sábana. Ahí están los primeros tejidos que mandó su madre. Penélope, la del hilo largo.



De pequeño saltó al pozo. “Quería ver qué había”. Un tío tuvo que agarrar a su padre por los tobillos y así, colgados los dos, uno más uno, el padre pudo rescatar al hijo. Tendría unos 8 o 9 años. “Quería ver qué había”. Después se montó en un avión y voló hacia Barcelona. No creó una familia. No se hipotecó. Pintó. Y se embarró.


“Muchos me preguntan porque no me muestro en mi acción cuando pinto”. Los accionistas históricos así lo hicieron. Y también Klein con sus antropometrías de azul imposible, y todas las acciones-cuerpo que tomaron los espacios públicos en los sesenta. “Creo que sería reiterativo y por ello, innecesario. Mi pintura es performativa, ¿tendría sentido añadir más? Quizás hay demasiada acción en el arte hoy. Más que acción, hay un previo con demasiado peso. Sospecho que a veces ya queda todo dicho. Yo creo en el objeto con su vida propia, no quiero que se agote en el proceso del llegar ahí, en lo previo. Baudrillard habla de la ilusión, del trompe-l’oeil. Ese misterio.”


Y decidimos trabajar juntos en un mismo espacio. Yo, con mis textos-palabras. Niko, con sus cuerpos-telas. Acortar distancias. Poner nuestros cuerpos a tejer. Tejer y texto vienen de la misma matriz, comparten un mismo lugar de nacimiento: téxere, combinar los hilos para formar un encaje. Armar, hilvanar, abatanar, urdir, agramar, laminar. La lista da para mucho. Aracné, la que teje.


Primera aproximación a la mano


Mi mano. Mi mano no es humana. Mi mano no. No es humana. No es mi mano. Hojas de papel en la pared y manos y textos en ellas. Calcos de manos en ellas. Presencias en ellas. La mano en negro que sangra en negro. Heridas.


Hay otras manos en el estudio de Niko. Ocres. Blancas. Beiges. Una mano emerge de dentro, de la pared, tan física, tan tangible, tan mano. Un día abrió sus dedos bajo un papel cartulina y presionó hacia arriba para liberarlos. Nacer es doloroso. Borramos todo, del acto definitivo de romper membranas y llegar al mundo. Después, retiró la mano y su forma y relieve dieron forma y relieve al papel. Un papel hinchado al soplo y volumen, al dictamen, de la mano. Un papel-mano. ¿Manos llagadas? Hiladora. ¿Manos mutiladas? Trabajadora textil. ¿Túnel carpiano? Estrés. Poner las manos a trabajar ha sido el estigma de lo humano. Bajar de los árboles y empezar a andar sólo se hizo a condición de liberar las manos, para cargarlas.


Tus manos, tus senos, tu boca. Dice la música mientras Niko se embarra. Cuando acaba el tema, vuelve a comenzar. Una repetición. Un centramiento. Un nado bajo el agua. Presencia presente.


Yo no entiendo esas cosas de las clases sociales. Camisetas imperio en las paredes y un cuerpo embarrado. Blanco cuerpo. Blanco luz. Un cuerpo se desliza, tan a plomo, tan a peso, tan a piel, por la piel de un lienzo. Antes, se ha embarrado de vaselina, una fina capa, delgada, como la luz. Piel sobre piel: tejido y textura en un solo gesto. Blanco sobre blanco y olor fuerte de aglutinante. “No me interesa el arte como problema, me interesa como acción”, oí decir hace unos días a Francesc Torres. En la pared hay dos telas alargadas, absolutamente negras. El negro, esa no luz, ese color que sólo se puede definir por negación, por pura ausencia: ausencia de luz, claro.


Todo, todo está desierto. Sigue la música mientras Niko, con un pincel grueso y plano, pinta de nuevo su cuerpo. Sus telas piden una mirada plana, son telas-superficie que reclaman un cuerpo-molusco. Imposición animal. La fuerza del molusco, tan prehistórica, tan terráquea, tan aborigen, tan extrema. Necesito tierra. Me resuelvo bien a ras de suelo.


Se me hizo fácil borrar mi memoria.


Cuerpo-crustáceo. El cuerpo chorrea, gotea, resbala y sopla en un barrido mientras la tela, a peso, se hunde. Mano. Pie. Tendón. Sexo. Hombro. Espátula. Muñeca. Escroto. Herida. Pasado. Guión.


Oscuridad. Sólo eres tú. Con tu traición.
Me pondré mi vestido blanco con el que nos casamos.
Nunca te acordaste de pintar un ángel negro.
Luego de hoy, nunca veré las telas de Niko del mismo modo.


Segunda aproximación a la mano
(Ninguna aproximación agota el estado de hechos posible.)


Hay cuadros que te rechazan. Otros te alejan.
Otros físicamente te movilizan. Otros bajan hasta el estómago, como un golpe seco, ahí adentro.


Las manos de Niko son óseas, no epidérmicas. Creía que un molusco era aquel que tenía un cuerpo-concha. Estaba equivocada: molusco se aplica a los animales que tienen cuerpo blando y simetría bilateral; lo de la concha viene después, es un accidente, como si dijéramos. ¿Qué siente un molusco? Cierra ahora tus ojos. Busca una sábana y sitúate debajo. Quieto. Mueve ahora tu mano. Nos hemos acostumbrado bien al poder que da la mirada frontal. Poder falaz.


Aún quedan en mis manos primaveras. Dice la música.


Dejé su estudio. Cuando volví, algo había pasado: un cuerpo en alto se proyectaba en luz sobre la pared. Hasta hoy, los cuerpos de Niko iban a la tela. Ahora es ésta la que va al cuerpo. Son zonas de luz donde un cuerpo es cruzado por cuadros-cuerpos. Campo lumínico o materia intangible, fluida también, como la acción misma de tejer en su sentido bifucardo, como tela o como texto. Acostumbrada a ver cuerpos que van al lienzo, me sorprende constatar que cuando éste se alza, son los mismos lienzos quienes lo persiguen como capas o tejidos orgánicos. Me acuerdo ahora de cuando el flemático Hans Castorp corría por el sanatorio de Davos (y de esto hace más de ochenta años) con una diminuta radiografía pulmonar en su bolsillo. En cuanto podía, la sacaba exultante y la extendía en el aire: “Dicen que eso soy yo”.
Voy a la poética del diccionario. Y leo. Tejidos: adiposo (formado por células llenas de grasa), cartilaginoso (tejido conjuntivo entre cuyas células las hay emigrantes), muscular (de células contráctiles), epitelial (formado por células sin sustancia intercelular), nervioso (lo forman células muy especializadas). Trama, urdimbre, textura. Las parcas fueron buenas tejedoras. Las mejores."

Cristina Masanés, 2008











Aun en el cuerpo





"Y quiero saber si la esperanza era un compromiso con lo imposible"


Clarice Lispector, La pasión según G.H


El proceso de investigación que vengo desarrollando en los últimos años intenta ser una reflexión en torno a lo imposible. Imposible en tanto experiencias o saberes que no pertenecen a la realidad sino que se inscriben en el campo de lo Real y por ello no pueden ser apresados dentro de una lógica positivista y fáctica. Lo imposible no tiene palabra que lo designe, no se puede racionalizar ni decir. Sin embargo es necesario descifrarlo porque de ello depende el sentido de nuestra existencia. Lo que no está y no se ve necesita imperiosamente ser nombrado. ¿Cómo? ¿A través de qué lenguaje? ¿ Cuál es el camino que nos lleva a la misteriosa casa de esos nombres que en forma de imágenes se entregan a la elección? Como humanos arrojados a ello, pasamos al eterno juego de la prueba y el error, ya sin ánimo de encontrar una senda definitiva, sino más bien con la urgencia de construir camino en el ir haciendo, a fuerza de dejar huellas. La pregunta es entonces ¿cómo ponerlo en obra? ¿Cómo operar? ¿Cómo obrar?
Mi propuesta de trabajo busca encontrar "un gesto" que surja del cuerpo y que articulándose en la obra intente acercarse, atravesándolo, a una porción de lo Real. El proceso está en la retroacción del operar mismo, en donde el "reflejo" es nada más y nada menos que eso: su "reflexión", ergo, su volver a plegarse en sí mismo. La forma de lo sin respuesta resuelve en la indeterminación el puro todo que con-forma.
A lo imposible no lo podemos saber, pero lo conocemos con el más poderoso de los sentidos: la intuición. Le podemos llamar amor; le podemos llamar carencia, deseo, falta, alteridad. Podemos darle la categoría de tiempo o espacio. Podemos decir que es lo mistérico, lo divino, lo sagrado o lo absoluto. Podemos darle infinitos nombres, pero aún así, ¿tendremos la certeza de haberlo nombrado?
La morada de lo humano es ese imposible. Mi obra intenta acercarse, tocar o inscribir un gesto en lo imposible, para darle alguna forma (aunque temporaria) y poderlo pronunciar. El gestar y el pronunciar necesitan de un cuerpo, de un medium que los articule, que pueda aglutinarlos y convertirlos en ¿realidad? Mi trabajo apunta a investigar qué lugar le queda al cuerpo frente a ese imposible, cuáles son los nombres que el cuerpo le puede ofrecer, cómo es su grafía, qué inscribe, dónde y cómo. La obra es el campo de batalla de ese cuerpo-medium frente a la cosa que no se puede decir, pero que sí puede (y necesita) nombrarse.
Lo imposible, entonces, es indecible, impensable e incognosible pero aún así el cuerpo necesita nombrarlo, necesita gestarlo y ponerlo en acto. Construir una metáfora que permita asirlo, hacerlo carne . Así la metáfora que hoy encuentro para ponerle el cuerpo a lo imposible es la muerte.
¿Por qué la muerte?. De lo único que tenemos certeza es que hemos nacido y que vamos a morir. Desconocemos qué hubo antes, qué hay durante y qué viene después. Morir: de eso sí estamos seguros y con ello y en ello debemos andar. La muerte se transforma así en nuestra única posibilidad de existencia. Vivir es, entonces, vivir para la muerte. Vivir la muerte. Vivir en la muerte. Sin la muerte no hay habitar.
El cuerpo de mi obra quiere estar-siendo, no necesariamente transgredir los límites de la forma, sino ser huella, ser gesto él mismo.
Siguiendo a Heidegger, la obra, en tanto que obra, levanta un mundo. "La obra mantiene abierto lo abierto del mundo ". La obra hace mundo y nos invita a habitar en él. En este mundo a través del instalar y obrar de la obra, emerge el acontecimiento que posibilita el espacio emergente de aquello que, ocultándose, se deja ver.


Nicolas spinosa, barcelona 2007












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24 de enero de 2010

Anthony Goicolea














Anthony Goicolea









Hungry 1996 Self portrait




Cubanoamericano nacido en 1971 en la ciudad de Atlanta, Georgia y base en New York. Es fotografo y dibujante que comenzó creando sus propios historias a traves de auto retratos. Sus obras se basan en fotografias y dibujos representando a niños preadolescentes en un mundo donde todo es realidad bajo una mirada inocente en la que los interpretes, uno o dos chicos repetidamente clonados, se dedican a hacer lo prohibido en los momentos que no está presente la autoridad paterna.
Sus chicos visten uniforme escolary la obra reviste un cierto grado de sensualidad inocente y colorido extremo en cierta parte de su obra.
Sus dibujos se centran en el retrato, en su mayoria, de gran realismo.
Para la realizacion de sus autoretratos, utiliza el arte de la transformation teatral, iluminacion, vestuario y la alteracion informatica de la imagen. Gusta de crear escenas de cnento de hadas en historias en que lo siniestro y provocador se convierte en escenas llenas de simpatia.






Hangman 1997 Self portrait







Armed 1998 Self portrait






Open fire 1999







Feastlings 2000






Pile 2001






Cherry island 2002






Deer wall 2003 (Dibujo)






Car 2004






Tree Dwellers 2005






Smog and fog 2006






Smokestack 2007






Moon Cycle 2008 (Dibujo)






Tunnel final 2009





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English


Anthony Goicolea

 Cuban-born in 1971 in the city of Atlanta, Georgia and based in New York. Is a photographer and artist who began creating their own stories through self-portraits. His works are based on photographs and drawings representing preadolescent children in a world where everything is actually under an innocent look on the performers, one or two boys repeatedly cloned, are dedicated to doing what is forbidden in the moments that is not present parental authority.

Their kids wear uniform escolary the work takes a certain amount of innocent sensuality and colorful end to some of his work.
Her drawings focus on the portrait, in its majority, with great realism.
For the realization of their self-portraits, use the art of theatrical transformation, lighting, costumes and the alteration of image informatics. Likes to create scenes from fairy tales cnento that sinister and provocative scenes becomes full of sympathy.


Translated by google